Juego de mentirosos

15 septiembre 2006

Tomando las acepciones del verbo mentir más aplicables al juego del mus, tenemos que significa “decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa”, “inducir a error”, “fingir, aparentar”.
Las otras se refieren a falsificar o romper un pacto o no cumplir lo prometido, que no vienen demasiado al caso.
Y entre los múltiples calificativos que tiene nuestro juego preferido (juego de caballeros, juego de juegos, rey de juegos), hay uno muy frecuente y universal: “el mus es un juego de mentirosos”.

“Hazte fama y échate a dormir”, decía mi abuela. Cada vez que oigo que para jugar al mus hay que ser un buen mentiroso, que el que no sabe mentir no tiene futuro en este juego, que todo se basa en la mentira, etc., me pregunto si realmente en una mesa de buenos jugadores, todos son también buenos mentirosos. Me pregunto incluso, si hay realmente algún mentiroso entre ellos.
Porque mentir en la previa no es mentir. Alardear de pares buenísimos o de juego ganador, antes de cortar el mus, es pavonearse ante el contrario en forma positiva y ganadora, lo mismo que decir que no se ha ligado ‘ni para mentir’ es darse bombo en forma negativa o perdedora. ¿Pero eso es mentir? Eso puede llegar a confundir a algún principiante, pero a un jugador ducho no le perturba en absoluto.
Otra mentira de boquilla, más elaborada o más profesional si queréis llamarla así, sería aquella en la que un jugador se pone a analizar una jugada y comenta con su compañero que está obligado a ‘robar’ esos pares o ese juego ante el riesgo de que, si se lo apuntan los contrarios y suman alguna otra cosilla que haya en paso, se salgan. Luego, el afligido por la inminente salida de los contrarios saca unos pares espectaculares y te gana.
Más de lo mismo. Cacareo usual e intrínseco del juego en si, real o adulterado, pero que no constituye una mentira propiamente dicha, salvo que nuestra credulidad no tenga instalado un cortafuegos.
Y como estos habría muchísimos ejemplos más de situaciones, todas de palabra, que rozan la frontera entre la mentira y el ‘vacilar’, typical spanish.
Pero, puesto que el mus es un juego de cartas y como tal hay que jugarlo, valga la redundancia, mentir jugando, “inducir a error”, “fingir, aparentar” mediante envites, reenvites o jugadas en paso, eso no existe. En el mus no se miente.
¿Es mentir envidar a grande con 1145? No. Bien puedo creer que gano ese lance con esa jugada, porque soy mano y los demás llevan lo mismo, por ejemplo. Más de uno dirá que finjo llevar reyes e induzco a error para el lance de pares, con lo cual estoy mintiendo. No, no miento ni induzco a nada, solo estoy haciendo algo que el reglamento del mus me permite y que es envidar, en este caso, en grande, chica, pares y punto. Otra cosa es que ese envite a mayor forme parte de un plan o estrategia previamente definida por mi para obtener determinado resultado, pero de mentira no tiene nada.
Como tampoco miente el que se juega las piedras con 33 de mano. ¿Por qué no puede pensar que el otro lleva lo mismo y estar convencido de ganar, sin que se le acuse de mentiroso? Si, ya sé que no es frecuente y las estadísticas y probabilidades no aconsejan estas actitudes temerarias, pero no llamen mentiroso a un señor que juega así, ¡por favor!
¿Y jugártela a pares con dos pitos o a juego con 33, ambos de postre?, dirán otros. Esos son casos que estarían en el límite entre la mentira y la obligación, la necesidad o el compromiso de jugar bien a esto, que para eso nos ponemos, no?, por lo tanto no miente quien hace bien su tarea, quien cumple con su obligación. En paso eso no se gana, quiere ganar y por lo tanto tiene que envidar, ese señor no miente, ese individuo cumple con su deber.
Ahora viene el listo de turno (el ser diminuto que habita en nuestros sesos y que siempre trata de desbaratar tus ideas) que me dice: ¿y cuando tienes cuatro reyes y envidas a chica? Puedes pensar que uno de los rivales también lleve cuatro reyes y le ganes de mano, pero ¿y el otro, que va a llevar? ¡Y no me digas que para eso está tu compañero, mentiroso!
¡Pues no, listo! Te digo que los lances están ahí para que alguien se los apunte. Oye, yo invito a mis contrarios para que se ganen unas piedras a chicas, pero si no quieren, que le voy a hacer, me la tendré que apuntar yo, ¿no?. Pero mentiroso tu padre, yo no he mentido, solo he intentado ser generoso.
Pues ya veis amigos, hay para todos los gustos. Pero el tono peyorativo con el que se suele decir a la ligera: “el mus es un juego de mentirosos”, no es verdad.
Y para el que tenga alguna duda, todo esto que habéis leído es mentira.

5 PERSONAS HAN DEJADO SU COMENTARIO AQUI:

Jabato dijo...

Lo afirmo. El mus es un juego de mentirosos. El que no sepa mentir no tiene cabida en este mundo. Hay que mentir tanto que hasta alguna vez hay que decir la verdad para que no sea verdad eso de que siempre se miente.
Lo que no se puede en el mus es decir siempre al verdad. ¡Eso nunca!
Un saludo Duque y compañia.

Pobote dijo...

Ya era hora que alguien denunciara esa tonta idea producto seguramente de nuestro poco apego por defender y ensalzar lo nuestro. ¿Quien seria el simplón que dijo esto por primera vez? Seguro que alguno que ni sabia jugar.
Pero la frase, y lo que es peor, el concepto que trasmite, hizo fortuna y ahí lo tenemos como si fuera una verdad. De esas que todo el mundo sabe y da por cierto, "El mus es un juego de mentirosos".
Mentirosos los hay en todas partes, pero en el mus no se miente, y los que lo juegan, podrán ser mentirosos o no, pero no a causa del mus.
En el mus se intenta defender una posición o una estrategia de juego y desde que nos dan las cartas nos vamos preparando el terreno hasta que llega el momento de la acción. No en vano hay 4 lances y se emplea cierto tiempo en jugarlos y llegar al ultimo. Y esto se hace hablando y sin hablar. Actuando o pasando. Para revocar 12 a Pares da igual haber alardeado o no haber abierto la boca. Solo se precisa tenerlos y ver que paso en Grande y Chica. Pero llega el tonto de turno que ha visto que llevas 2 ases y se permite el lujo de comentar ?los engañó con dos ases?. Lo malo es que el que llevaba los dos ases le ríe la gracia y encima dice, ?que mentiroso soy?, porque si dijera ?que bien he jugado? los demás podrían mirarle de soslayo y pensar ?este se va a enterar?, y en el mus conviene no irritar a las fieras.
Como bien dice el Duque, hay un cortafuego mental, igual que un antivirus en el PC, que elimina todas las ?tonterías? que dice el contrario. Luego las analizará por si hay algo que tomar en consideración, pero las palabras del contrario no son ni mentiras ni no mentiras. Es una simple o compleja táctica que usan los jugadores de mus para intentar equivocar al contrario.
No se que pensara Marilin de esto.

Vega Cecilia dijo...

Yo nunca miento, porque mi madre siempre me dice que la mentira tiene patas cortas y que se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
¿Para qué mentir? Es más difícil cazar güitos mintiendo que diciendo la verdad. Si tengo 3 reyes lo digo en voz alta: ¡Tres reyes compañero!. Entonces echo 5 a pares y no falla, si algún contrario tiene dos reyes o medias siempre ve, por si estoy mintiendo. Si tiene menos de eso no va a ver ni una aunque yo no hubiese declarado mis tres reyes en voz alta y si tiene más y me revoca, pues habrá que pensarselo.
Con la verdad se llega a todas partes, y a 40 mucho antes que mintiendo.

¿Qué tal todos? ¿Cuánto tiempo, no?

José Fernández dijo...

Yo creo que es un juego de mentiras. Decir que es un juego de mentirosos puede llevar a pensar que intentamos ofender a los que lo juegan, pero no creo que se diga en ese sentido. se dice que es un juego de mentirosos porque para jugar se tira mucho de la mentira. Tengo oído miles de veces a gentes decir que no saben mentir, que se les nota cuando llevan.
Y conozco personas que juegan al mus y que en la vida diaria no mienten así les estén matando. Pero con una baraja en la mano son más mentirosos que el mismísimo Judas. Pero yo no llegaría a afirmar que alguien que no sabe mentir no puede jugar al mus. Puede jugar cualquiera, quien miente más o quien miente menos, todo dependerá del día, del azar y de lo mucho o poco que sepa jugar sus cartas. Si sabe jugarlas, es verdad que tampoco hace falta mentir tanto.
Saludos.

Jabato dijo...

Veamos. Quizás la palabra mentir no sea la más adecuada. La palabra más adecuada es ENGAÑAR. Para lo cual, por cierto, es posible incluso decir la verdad.
En una partida en que yo era mano le digo a mi compañero: "SON MUY MALAS". Esto lo dije en voz alta para que lo oyera todo el mundo. Realmente llevaba una jugada desastrosa con unos pares de seises. A pares me paso y envidan. Yo rápidamente vuelvo con 5 más. El comentário de los rivales para no querer con 2 reyes fue: ese "SON MUY MALAS" no me ha gustado nada.
Tampoco decir la verdad hay que tomarlo al pie de la letra. Lógicamente decir la verdad es lo contrário que mentir. Por tanto, ENGAÑAR es lo contrário que ser TRANSPARENTE, por así decirlo. Conozco jugadores que para cada jugada hacen el mismo comentário al compañero. Para el compañero eso está muy bien porque va a saber siempre con lo que cuenta. Lo malo es que ese comentário también lo oyen los rivales, y si uno de ellos le coge el tranquillo está más que perdido.
Pero lo que no se puede es decir siempre la verdad. La razón es tan obvia...
No se debe jugar ni siempre mintiendo ni siempre diciendo la verdad. Sin embargo, ante una opción u otra me inclino a mentir siempre.
Pero quede claro que mentir por mentir no conduce a nada. Si se miente es para inducir a los rivales a hacer lo que tú quieres que hagan: si no llevas nada les inducen a que se den mus, si llevas jugada les induces a que lo corten y que entren...

Un saludo a todos.